Los republicanos Colin Powell y Dick Cheney se enfrascaron en un debate en el que se evidencia la lucha interna sobre el futuro del partido. Con sus comentarios, Powell se ha convertido en la voz de los republicanos moderados que buscan reflexionar sobre la posición de su partido y para ello no ha tenido reparo en manifestar su apoyo al demócrata Barack Obama, lo que le ha valido una andanada de críticas de sus correligionarios quienes lo invitan a abandonar las filas republicanas. Powell y Cheney, están en el centro de una pelea ideológica y no se visualiza algún vencedor ni por cuánto tiempo se prolongará la lucha.
El asunto de la seguridad nacional ha abierto un boquete en la popularidad de Barack Obama, o cuando menos lo ha puesto a temblar. Los Republicanos han ocupado el tema como debate central y como oportunidad de definir rumbos y futuros para volver a la Casa Blanca